Mujer ciclica

Mujer cíclica

Si cogiéramos los datos de los diferentes estudios médicos y farmacológicos, nos sorprenderíamos de los porcentajes de mujeres que toman ansiolíticos, antidepresivos y tranquilizantes. En nuestra sociedad se tiende a normalizar esta situación, dando la espalda u obviando un aspecto que pondría remedio a esta situación en un alto índice: la mujer cíclica.

Todo, absolutamente todo, en nuestro universo responde a unas pautas y a unos ciclos: la traslación, las fases lunares, la floración de las plantas, las horas de luz o el celo de los animales. Si nos paramos un segundo a observar todo lo que nos rodea, nos daremos cuenta de que casi todo responde a una ciclicidad. También la mujer.

La ciclicidad femenina, una clave para la sabiduría

Todos los expertos están de acuerdo en la incidencia de las fases lunares en las fases cíclicas de la mujer. Ciclos que se ven afectados por otros factores como la menstruación y que son ignorados en pos de lo que se espera de la mujer: un comportamiento lineal. ¿Cómo puede esperarse esta constancia cuando los ciclos afectan a todo cuanto hacemos porque están estrechamente relacionados con nuestras emociones?

Tener en cuenta estos ciclos o este fenómeno conocido como “mujer cíclica” nos permite vivir más libres y más sanamente desde el conocimiento de nuestra versión más íntima. Conectar con esos factores naturales que tienen que ver con todos nuestros ciclos nos convierte en mujeres más sabias, sanas y resolutivas.

Saber lo que nos pasa y cómo afrontarlo es esencial para la mujer de hoy. Para nuestro bienestar. Es urgente conocer nuestra conexión con la Tierra, conocernos, entendernos y rendirnos a esos aspectos que no podemos controlar. La mujer cíclica es una realidad, pero también una llave que nos conduce hacia el bienestar.

LAS FASES DE LA MUJER CÍCLICA

Hemos de tener en cuenta que la mujer se mueve o vive a través de cuatro fases: la preovulatoria, la ovulatoria, la premenstrual y la menstrual. Según cada fase estaremos ante cuatro versiones diferentes de nosotras mismas. Reconocerlas nos ayudará a estar conectadas con nuestra esencia natural y a dejar de estar preocupadas por cosas que no tienen que ver con la razón, sino con esos ciclos naturales.

¿Quieres aprender a conocerte?

Conocer la forma en que sentimos en cada una de las fases nos ayudará a afrontar cualquier situación desde el conocimiento de nuestra situación anímica de cada momento. Los niveles de actividad, el apetito, el sueño o incluso la forma en la que nos vestimos están estrechamente relacionados con la etapa en la que nos encontremos.
Conocernos y reconocernos es clave para nuestra felicidad porque no sentimos lo mismo en una fase que en otra. Desde Naturaleza esencial te ayudo a encontrar y comprender tu ciclicidad.